
Texto clave:
“Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su amigo.” (Éxodo 33:11)
Introducción: La historia de Israel, después de la salida de las tierras de Egipto, aparte de ser muy conocida también tiene muchas enseñanzas.
Tenemos por ejemplo aquella, que cuando Moisés subió al Monte Sinaí, él pudo hablar con Dios. Mientras que después de su retorno vio al pueblo adorando a un becerro de oro hechos con prendas.
¿Cómo se habrá sentido Moisés? al ver tan grande contraste; por un lado él experimento hasta cierto punto la sublime presencia de Dios, luego ver a una multitud adorando a un objeto hecho por ellos mismos.
¿Qué creemos sobre Dios? ¿Qué sabemos de Dios? ¿Es inaccesible? Éxodo 33, nos enseña que Moisés encontró en la presencia de Dios ¡Un Dios accesible!
Aquí una lista de detalles que sabemos de Dios:
- Es Espíritu (Juan 4:24). No es de carne ni de hueso. No es algo creado que podamos tocar. Una ventaja de ser como Espíritu es que puede estar en todas partes.
- No está lejos de la vida de cada uno (Hechos 17:27). «Mientras el cristianismo enseña un Dios cercano que se revela directamente y que se acerca a la humanidad en Jesucristo, algunas religiones orientales conciben la realidad última como tan trascendente que los fieles suelen relacionarse con ella mediante deidades, avatares o seres iluminados.»
- Oye oraciones de aquellos que aun No son cristianos (Juan 9:31). Dios no aprueba la rebeldía deliberada, pero si atiende las oraciones de aquellos que acuden a Él. Tenemos casos como: Cornelio (Hechos 10:1-4), los habitantes de Ninive (Jonás 3), la oración del publicano (Lucas 18).
- Siempre se comunica (Romanos 1:20). En una comunicación no solo se usan palabras verbales, también están las escritas, y los símbolos o señales. De la misma manera Dios también no solo se ha comunicado con su revelación Escrita, Él lo hace diariamente mediante su creación.
- Responde a quienes lo buscan (Jeremías 29:13). Buscar a Dios no significa ganarse su atención, como si estuviera renuente a escucharnos; significa apartarnos de la distracción, reconocer nuestra necesidad y disponernos a responder. La búsqueda sincera tiene una dimensión práctica: reservar tiempo, acercarse con humildad y perseverar aun cuando no haya respuestas inmediatas. Santiago 4:8 resume esta reciprocidad: «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros».
- Se relaciona con los que le buscan (Éxodo 33:11). declara que Jehová hablaba con Moisés «cara a cara, como habla cualquiera a su amigo». La expresión no significa que Moisés comprendiera plenamente a Dios, sino que existía una comunicación cercana, personal y franca. Esta amistad mantiene el respeto por la santidad divina, pero elimina la idea de un Dios frío o indiferente. Jesús profundizó esta verdad al decir a sus discípulos: «Ya no os llamaré siervos… pero os he llamado amigos» (Juan 15:15). «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia» (Hebreos 4:16). La oración puede ser reverente y, al mismo tiempo, honesta.
- Dios acompaña, no solo da instrucciones. Moisés entendió que una promesa sin la presencia de Dios sería insuficiente: «Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí» (Éxodo 33:15).
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