Dios quiere verte bien

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Un día por la tarde salí con mi esposa y mi hija al centro comercial, para hacer algunas cosas. Ellas fueron al centro de cobranzas a pagar las cuentas mientras yo me quede por la ferretería a dar un par de vueltas.

A la hora de merendar, nuestra hija se da cuenta que perdió su muñeca favorita. Resulta que ella andaba jugando con otro peluche, a tal punto que se descuido de su pequeño bolso. Recorrimos a ver si la encontrábamos, pero resulto en vano.

Ese día al llegar a casa, lloro tan desconsoladamente que nos afligió como padres. Pensamos en buscar una solución, como decirle que buscaríamos comprarle una idéntica, sin embargo, concluimos que en la vida esta es una lección.

En lo personal esta experiencia me hizo pensar en Dios. Y creo que una materia pendiente para nosotros es la paternidad de Dios. Si bien le llamamos Padre, poco entendemos de su paternidad. La Biblia nos habla del sufrimiento de Cristo, los padecimientos de los apóstoles durante los primeros años como cristianos, sin embargo, de algo debemos estar seguros también. Dios no quiere que suframos. Hay un pasaje en Mateo, con las palabras del Señor Jesús. Que dice:

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11).

¿Qué nos enseña este versículo sobre la paternidad de Dios?

  • Él quiere verte bien.

Pero antes de seguir avanzando debemos corregir algo. Y es la tergiversación semántica de la palabra PLACER. Hay quienes creen que el cristiano no debe sentir placer. En hebreo placer también significa disfrute, deleite y gozo.

Por ejemplo: Miqueas 7:18 se usa con Dios.

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad…? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita [jaféts]en la misericordia.

Dice que el deleite o placer íntimo de Dios no está en juzgar, sino en perdonar y mostrar amor.  Como también Salmo 147: 10 al 11; 1 Samuel 15:22.

Entonces, si Dios siente placer, disfrute, gozo es lógico que él quiera que nosotros también experimentemos buenos placeres. Aquí una lista de 6 solamente.

  • Eclesiastés 2:24-26. “Comer y beber”.  Este es un hebraísmo, (una manera de decir las cosas) que solo dice coma. ¿A quien no le gusta comer? Se dice que al comer es un acto complejo, porque involucra cuerpo, cerebro y emociones. Se libera, dopamina (placer), endorfina (calma), serotonina (descanso).

  • Eclesiastés 3:12-13. “Hacer el bien” da gusto ayudar a otros, es bueno recibir, pero la satisfacción mayor se siente cuando se ayuda a alguien que lo necesita. El ser humano está diseñado —biológica, psicológica y espiritualmente— para sentir satisfacción cuando actúa de manera correcta. Sea productivo en algo, contribuya a una causa, que a usted le guste: Hay muchas.  Lea 3 Juan 11. “Hacer el bien es de Dios”

  • Eclesiastés 3:22. “Disfrute de su trabajo” cualquiera que sea, disfrute porque el mismo texto dice, el futuro es incierto. Eso quiere decir mañana puede perderlo. El trabajo hace que uno tenga sentido de competencia, es decir soy productivo en algo. El trabajo no es malo, recuerde, Dios trabaja. ¡Muchas personas desean al menos tener un empleo!

  • Eclesiastés 8:15. “Sea alegre” la amargura no debe ser parte del diario vivir del creyente. En vez de ser felices y alegre, resulta que estamos más amargados y enojados con todos y con nadie al mismo tiempo. Que las situaciones externas no le robe la felicidad. Hebreos 12:15.  

  • Eclesiastés 11:9 al 12:1. “Aproveche el tiempo” hay cosas tan sencillas que no apreciamos.  Que seguramente cuando tengamos 99 años, diremos por qué no hice esto y aquello… Ejemplo, clásico: gastar recursos en familiares que después no le ayudan cuando más lo necesita. En lugar de haberlo disfrutado con usted mismo.

  • Salmos 16:11; 37:4; 122:1. “Adorar a Dios” Este es el mayor placer. Reunirse con el puro motivo de Adorar a Dios. Si en algún momento, para nosotros esto nos hace pesado, y no produce placer en nosotros. Significa que hay un problema que tiene que ver con uno mismo, no es la gente, no es Dios, no es la distancia, no es dinero, debo ser yo. (con su familia también se pelea, con la distancia no tiene problema para ir al trabajo, no es dinero porque tiene para otras cosas). Adorar a Dios es un placer, y si no lo estamos disfrutando puede que andemos débiles en la fe.

Todos estos placeres son legítimos y vienen de la mano de Dios. Diseñados por Dios, tienen efecto de retorno, es decir no se agota, protegen el estado mental, están enfocados en el presente, donde se aplica la sabiduría.

Quiero terminar con una literatura de C.S Lewys, llamada una carta del diablo a su sobrino (capitulo 9). En esta carta Escrutopo quien es un supuesto demonio le dice al sobrino Orugario que no pueden crear ningún placer, e incluso si lo usan son de Dios quien es su enemigo.

Entonces, la manera de conseguir que una persona caiga es distorsionar el sentido del placer, y usarlo en su contra. El placer en si no es el problema, el problema es en que buscamos placer. Y viendolo bien, los placeres que Dios ha permitido son sencillos, accesibles y sanos. Mientras los que Dios no permitió solo producen dolor, perdida, soledad y males.

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