
Todos sabemos que el Señor Jesús es el Hijo de Dios, él dio las mejores enseñanzas, el mejor ejemplo, y el sacrificio más sublime que se haya realizado en la humanidad. Pero si nosotros sabemos eso, ¿Cómo es posible que nos olvidemos de sus promesas? Siendo que él nunca mintió (1 Pedro 2:22).
Un relato en el libro de Marcos 10:13 -16, nos enseña una realidad. Leamos: “Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.”
Muchos se ha enseñado sobre que tenemos que ser como los niños en su pureza e inocencia, y eso es cierto. Sin embargo, también hay otra gran verdad. Los niños son crédulos, ellos creen rápidamente los que se les enseñe. Y aquí es donde nos sacan ventaja; por lo general los adultos no creemos fácilmente a las palabras del Señor, las cuestionamos, hasta las refutamos algunas veces. Pero contrariamente de manera rápida creemos algunas mentiras de hombres mortales.
Aquí una lista para nuestro test:
- Él prometió no dejarnos solos, “he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” Mateo 28:20 ¿Por qué entonces creemos que estamos solos en esta vida?
- Él prometió apoyarnos “parakleto”; “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.” Juan 16:7. ¿Por qué a veces creemos que Dios esta en nuestra contra?
- Él prometió no abandonarnos hasta en los momentos más cruciales, “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas,…” 2 Timoteo 4:16-17. ¿Lo recuerda?
- Él desea que oremos para que seamos fuertes. “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26:41. ¿Quiere ser fuerte? ¿Está orando por usted mismo?
- Él desea que aprendamos a sujetarnos. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Mateo 11:28-29. ¿Cree usted y yo que tenemos más autoridad que el Señor? ¡No! entonces, aprendamos a sujetarnos al que todo lo puede. Seamos humildes y mansos, dejemos de ser tercos.
- Él desea que roguemos. “Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.” Mateo 15: 24-28; Lea Lucas 18:1-8. Si hay alguien de quien no debemos tener jamás vergüenza, de rogarle es al Señor. ¡Empiece ahora!
- Dios quiere que usted reciba bendiciones. “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía…Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.” Salmos 133. ¿Por qué las buscamos entonces fuera de la Iglesia?
Hay una lista amplia que podemos seguir haciendo, pero sin duda alguna. Si tan solo recordaremos sus promesas podríamos dormir más tranquilos y probablemente nuestras vidas serían más livianas.
¡Dios le bendiga!
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