Las cartas a jóvenes evangelistas: Timoteo y Tito


En la actualidad existen muchas congregaciones en el mundo, algunas más organizadas que otras. Todas usan la Biblia y anualmente se establecen más congregaciones en otras regiones. Los reportes siempre muestran nuevos conversos que han venido a los pies de nuestro Salvador y ¡Gloria a Dios! Por ello. 

Aún así, sabemos que con que una persona se bautice no termina el trabajo. Jesús ordenó que seguido del bautismo sigue el discipulado (Mateo 28: 19-20). Lo mismo ocurre con plantar congregaciones. Se puede alquilar un salón, tener una persona designada para la obra, contratar una secretaria, colocar un letrero, tener sillas, himnarios y Biblias, pero si no hay personas la verdad es que no se ha plantado una iglesia. La iglesia son las personas, y las personas necesitan ser participantes de un proceso y todo lo demás son solo herramientas. El apóstol Pablo planto muchas iglesias en sus viajes misioneros pero sabía que esto no era suficiente, se necesitaba un plan más. Al plantar dichas congregaciones asumió otros proyectos de forma inmediata. A veces necesitamos preguntarnos en las misiones ¿Qué se debe hacer después de plantar una iglesia? 

La congregación en donde usted se reúne ha sido el esfuerzo de una persona o de un grupo enviado por una misión o porque vino voluntariamente por sus propios medios. Así que vale la pena que nos hagamos la siguiente pregunta. ¿Qué Dios espera de una iglesia ya plantada? 

¿Qué cree usted que estaba en la mente de los discípulos y de los misioneros cristianos como Pablo, Bernabé, Silas y Lucas, entre otros más cuando se establecía un grupo de cristianos? 

Cuando leemos las cartas de Timoteo y Tito podemos ver lo que Dios espera de una iglesia ya establecida. Teniendo en cuenta que Éfeso cómo Creta eran ciudades donde habían iglesias ya plantadas. 

A menudo las cartas de primera y segunda de Timoteo y Tito son estudiadas como textos narrativos, simplemente leídas y aplicadas de forma inmediata a nuestros tiempos. Pero el escritor en realidad no se dirige primeramente a la iglesia como objetivo, sino a dos de sus preciados acompañantes a quienes conocía muy bien, y les vio como personas capacitas para estar a cargo de algunas misiones. 

Ambas cartas fueron escritas en tiempos diferentes y a dos jóvenes de confianza del apóstol. Y aunque ellos estarían lejos el uno del otro se puede observar que se les da las mismas instrucciones para ayudar a las iglesias en donde habían sido encomendados. 

¿Qué sabemos de Éfeso? 

Según el libro de los Hechos, fue en esta ciudad donde Pablo alquilo el lugar donde también enseñaba Tiranno (19:9) y que duro enseñando allí por espacio de dos años a judíos y a griegos (19:10). La obra en Éfeso fue fructífera porque hubo gente que abandono incluso la magia (19:19) quemando sus libros que cómo calculo seria quizás 10,000 dólares. También se ha dicho que la obra que realizo allí planto las conocidas siete iglesias del Apocalipsis. Aunque su trabajo acá fue bueno, cuando él escribió 1 de Corintios 15:32-34 dice: “batalle contra fieras”. 

Sabemos que cuando él estuvo al final de su tercer viaje, estando en Mileto hizo que los ancianos de Éfeso vinieran a él para darle las últimas instrucciones (Hechos 20). La iglesia ya tenía para ese entonces ancianos antes de que Pablo encomendara a Timoteo como un delegado para esta obra. 

De modo que podemos decir que la iglesia de esta ciudad no solo había sido plantada sino que también era debidamente organizada. Lugar donde más tarde según textos patrísticos el apóstol Juan desarrollo un fuerte ministerio evangelístico. 

Repasemos sobre de Timoteo: Fue recomendado por los hermanos de Listra y de Iconio, como una persona de buen testimonio (Hechos 16: 1-5). Requisito extremamente indispensable para un cristiano. Hijo de una madre judía y de padre griego pero enseñado por su madre Loida y su abuela Eunice (2 de Timoteo 1:5). Pero que no había sido circuncidado, hasta que Pablo le circuncido (Hechos 16:3) no porque fuera necesaria, sino como una medida para que los judíos no le rechazaran en su misión. 

También vemos que fue compañero fiel del apóstol en sus misiones y enviado especial cuando él no podía ingresar a ciertas ciudades como por ejemplo: Tesalónica (1 de Tesalónica 3:2). 

¿Cuándo se escribió?

La primera carta de Timoteo fue escrita poco tiempo después de haber sido puesto en libertad de su primer encarcelamiento en Roma. La fecha no se sabe a ciencia cierta pero probablemente se dice que el 61 d.C. Timoteo es un joven entrenado por el apóstol y él cree que Timoteo puede encargarse de la obra a la cual dedico mucho esfuerzo y donde paso más tiempo “Éfeso”. 

Lo que quería Pablo:

Siendo una congregación establecida había algunas cosas que Pablo quería que Timoteo hiciera en Éfeso: 

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