La Oración

Video parte Uno. En está primera lección estudiaremos sobre que no es la oración, qué significa la oración, y por ultimo echaremos un vistazo a 1 de Timoteo 2:1-2.

La oración (parte uno) ¿Qué es la oración?

Desde el Antiguo Testamento se observa la practica de la oración como una de las herramientas importantes para los hombre y mujeres deseosos de cumplir con la voluntad de Dios. 

Algunos de estos personajes oraron fervientemente y tenemos la dicha de encontrar  algunas de sus oraciones en los libros del Antiguo Testamento. Pero sobre todo en el Nuevo Testamento gozamos de las enseñanzas del Señor Jesucristo. Ademas de leer sobre la oración en otros libros. 

Sin lugar a duda, la oración es una pieza fundamental en el diario vivir del cristiano, pero al mismo tiempo resulta ser el eslabón mas débil de nuestra vida cristiana. 

Dedicamos mucho tiempo a nuestras actividades cotidianas que casi nos quedamos sin espacio para orar. Constantemente asistimos a las reuniones de la iglesia, y estudiamos nuestras biblias. Pero el tiempo que dedicamos a orar es casi nulo.

Mientras por otro lado, algunos estamos confundidos o decepcionados porque oramos y oramos y muchas de nuestras oraciones todavía no han sido respondidas. 

Actualmente en el mundo religioso, hay mucha confusión sobre la oración. Por todos lados diferentes opiniones sobre la oración. Por eso en esta lección titulada: La Oración trataremos de abordar el tema desde una perspectiva bíblica y tratáremos de corregir algunos posibles malos entendidos. 

En esta primera parte la dividiremos en tres puntos.

  1. Lo que la oración No es.
  2. El significado de la oracion.
  3. Examinaremos 2 de Timoteo 2:1-2.        

Lo que la oración No es

Estoy casi seguro que por alguna vez en nuestra vida hemos visitado un restaurante, y hemos visto el oficio de aquellos hombres que toman nuestras peticiones y en cuestión de minutos aparece lo que hemos solicitado.

De manera similar. A veces creemos que Dios es un mozo que cuando apretamos el bboiton de la oración. Él debe cumplir con lo que deseamos en cuestión de minutos.

Un entendimiento como este necesita ser corregido porque no entendemos que es en realidad la oración y sobre todo quien es el Dios de la biblia. 

¿Qué cosas no es la oración?

  1. La oración NO es magia cristiana. Ni mucho menos Dios es un empleado para tomar nuestras decisiones y cumplirlas.
  2. La oración tampoco es un sustituto de las acciones. Porque hay cosas que Dios puede hacer, y existen aquellas cosas que solo usted puede hacer. Así que cuando oramos eso involucra sobre todo ¿Qué haremos después?
  3. La oración tampoco es para que uno se sienta religiosamente superior a los demás. Esa actitud es como la de los escribas y fariseos que oraban en las plazas para ser vistos por los demás (Lucas 18: 9-14).
  4. Ni la oración es parea manipular las necesidades de los demás. Es decir jugar con las necesidades de otras personas.
  5. Ni tampoco debe ir contra las enseñanzas de la Biblia. En todo sentido si la oración nos comunica con el Padre no debe ir contra Su propia palabra. ¡Esto no tiene sentido!       

El significado de la oración 

Son muchos los significados que se le puede dar a la oracion desde la perspectiva personal de cada persona. Pera nosotros seguiremos el significado que le da este diccionario. 

El diccionario Expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento Vine. Dice: que es expresar una necesidad, elevar una petición a un ser superior.  La oracion aparece mas de 520 veces desde el libro de Genesis hasta Apocalipsis. 

Como hemos mencionado. Cuando nosotros oramos necesitamos primero conocer sobre el Dios de la Biblia porque a Él van dirigidas nuestras peticiones. Por supuesto que ninguno de nosotros en un sano juicio se dirigiría a un superior o a uno de nuestros jefes faltándole el respeto por sentido común. De manera que cuando nos dirigimos a Él debemos hacerlo con total reverencia, y mucho cuidado en la elección y el tono de nuestras palabras. Porque Él es Rey de reyes y Señor de señores (Deuteronomio 10:17).

Una segunda definición sobre la oración es que también puede ser entendida como el deseo del corazón expresado a Dios.   

Tal como Pablo, lo hizo en Romanos donde el deseo del apóstol era la salvación de su nación. “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.”  (Romanos 10:1). Pero esto en ninguna manera significa que Dios tiene que respondernos como nosotros deseamos.

Recuerde que el apóstol deseaba que Dios le librara de aquella enfermedad que le agobiaba, sin embargo eso no sucedio.  

Examinando primera de Timoteo. 

Cuando examinamos la carta de primera de Timoteo, específicamente el capitulo 2, versículos 1 al 2. 

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”

La primera palabra es deesis que se traduce aquí como ruego. Aunque también puede ser suplica o petición. Deesis es un sentimiento de necesidad. Es decir reconocer que necesitamos  algo. Y esto tiene coherencia con nuestra con lo que la Biblia enseña, porque cómo hijos de Dios entendemos que no podemos enfrentarnos a la vida solos. 

La segunda palabra es proseuje. Traducida como oracion, pero esta tiene una diferencia con la anterior y es que deesis puede también dirigirse a una persona, pero esta esta solamente relacionada hacia a Dios. 

Esto significa para nosotros que hay necesidades que solo Dios, puede satisfacer. 

Una tercera palabra empleada aquí es Enteuxis, que traducida es petición. Es entrar a la presencia de un rey para someterle una petición. Y está es la palabra que mas aparece cuando se habla de oración en los relatos del evangelio como Mateo, Marcos y Lucas. Incluyendo también el libro de Hechos.    

Y una ultima palabra es Eujaristia, traducida como Acción de gracias. Normalmente nos acordamos de orar cuando estamos en situaciones muy difíciles, cuando tenemos problemas o estamos  enfermos. Pero nos olvidamos de hacerlo cuando estamos viviendo buenos momentos. 

La oración no debe ser vista como un ejercicio de quejas, penas y sufrimiento. 

Es más debemos orar a dandole las gracias por lo que tenemos y también dar gracias por lo que no tenemos. “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 de Timoteo 6:8). 

La Oración (parte dos). Algunos problemas que enfrentamos a la hora de orar.

 “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.”

En Mateo capitulo 20: 20-22. Encontramos aquel relato en donde la madre de los hijos de Zebedeo, postrada ante el Señor, le pide que siente a sus hijos, uno a la derecha y el otro a la izquierda en el reino. Y aunque dicha petición provino de un deseo genuino de una madre, para sus hijos. La respuesta del Señor fue sorprendente: “No sabéis lo que pedís”  

Estoy casi seguro, que si pudiéramos escuchar las Palabras de Dios la mayoría de las veces que oramos. Seguramente serian “¡No sabes lo pides!”. 

Desde la antigüedad hemos visto que se ha orado a Dios, pero también algo ha sido evidente en el paso del tiempo. ¡Las personas No sabemos orar!

Una de las cartas en el Nuevo Testamento que hace énfasis en la importancia de la oración es la carta de Santiago. Y en uno de sus capítulos dice esto: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”  (Santiago 4:3). 

Conste que para esta época los primeros cristianos tenían frente, a ellos a los apóstoles y a hermanos muy dedicados a la oración como lo fue el mismo Santiago. Quién se gano el apodo de “Santiago rodillas de camello” por orar postrado.  

Por un lado el Señor nos puede decir indudablemente “No sabéis lo que pedis” y por otro Santiago dice: “pedís mal…” 

En esta segunda parte de nuestra lección sobre la Oración mencionáremos solo cuatro problemas que enfrentamos al momento de orar. 

Quizás el problema más común que enfrentamos a la hora de orar es que no sabemos cómo orar. Pese a que en el Nuevo Testamento tenemos las enseñanzas del Señor sobre la oración. Los discípulos hallaron en Jesús un maestro de la oración y mostraron interés en aprender a orar cómo Él. “uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar…” (Lucas 11.1). De la misma manera nosotros debemos estar dispuestos a mejorar nuestras oraciones. 

Un ejemplo de este problema a veces se ve reflejado aun en los servicios dominicales; hacemos la misma oración cada domingo, totalmente mecanizadas y parecen no estar dispuestas a cambiar. 

Otro problema que enfrentamos a la hora de orar tiene que ver con nuestro entendimiento sobre la frase “Hágase tu voluntad”. Muy a menudo en cada oración usamos esta expresión. Y por supuesto que ninguno de nosotros oraría a Dios sin tener en cuenta su Voluntad. 

Pero cuando oramos por primera vez por algo, y está no se cumple al instante. Simplemente concluimos que esa no era la voluntad de Dios. 

Dicho de otra manera, nos rendimos fácilmente, y una actitud como está parece demostrar que nuestro deseo solo era momentáneo. Y que no estamos dispuestos a sacrificarnos por lo que deseamos.

Un ejemplo que puede ayudarnos a mejorar esta área lo utilizo el propio Señor Jesús en Lucas 18. 1 al 7. En donde él enseña sobre la necesidad de orar y no desmayar. 

 “diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, qué claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?”

Como vemos está viuda insistente estaba pidiendo justicia. Justicia que le fue concedida aun cuando el juez era un hombre que no temía a Dios, ni respetaba a nadie. 

En este relato dos cosas podemos aprender sobre la viuda. Primero ella estaba pidiendo por algo que realmente era importante “Justicia” y segundo, pidió insistentemente porque para ella eso era una necesidad. 

Un tercer problema que enfrentamos. Es que creemos que la oración es poderosa por sí sola. A veces escuchamos oraciones por radio emisoras que están subidas de tono. En dónde parece ser que Dios en lugar de ser Soberano, es entendido como un sirviente.  

Y la verdad es que la oración es solo el medio para comunicarnos con el Todopoderoso, y es  Dios  en quien reside el poder. 

Leamos un ejemplo de oración en el primer libro de Crónicas capítulo 29, versículos 10 al 20. Con el Rey David.

“Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo.Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cuál sombra que no dura.Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente.Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti.Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos.Después dijo David a toda la congregación: Bendecid ahora a Jehová vuestro Dios. Entonces toda la congregación bendijo a Jehová Dios de sus padres, e inclinándose adoraron delante de Jehová y del rey.”

Este es un magnifico modelo de oración, en donde se alaba a Dios como Soberano sobre todas las cosas, y que él es la fuente principal de la vida. 

Por lo tanto creer que la oración es poderosa sin tener en cuenta a Dios. Solo se convierte en un conjuro mágico similar a un ¡Abracadabra! 

Un cuarto y ultimo problema que enfrentamos, es que a veces somos egoístas en nuestras oraciones. Oramos la mayor parte por cosas que solo nos benefician a nosotros y no a los demás. 

De esto es lo que Santiago hablaba: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”  (Santiago 4:3). Mas allá de pedir por cosas materiales, parece ser que el enfoque era en ellos solamente y no en otros. 

Cuando oramos, nos olvidamos de pedir por aquellos que sufren y necesitan más que nosotros como los huérfanos, las viudas y los enfermos. También existe la posibilidad que haya cosas que nosotros deseemos con tanta intensidad pero que pueden perjudicar a otros. En tal caso, es mejor para nosotros y para otros que esas oraciones no sean contestadas.   

La Oración (parte tres) Su importancia en el ministerio

La Oración y el ministerio

¿Es importante cantar? ¿Es importante partir el pan? ¿Son importantes las predicaciones? Las respuestas a estas preguntas son obvias cuando leemos la biblia, pero así de obvia también lo es la oración.

Hemos escuchado muchas lecciones sobre el arrepentimiento, el perdón de pecados, la gracia del Señor Jesús, el bautismo, y por supuesto la benevolencia. Pero son pocas las veces que se habla sobre la necesidad de desarrollar un programa de oración en las congregaciones. 

A muchos de nosotros nos gusta predicar o enseñar la palabra de Dios a la hermandad, pero ¿Cuántas veces hemos orado antes de predicar? ¡Pocas veces!

Es de publico conocimiento que el libro de Marcos es el más corto a diferencia de Mateo, Lucas y de Juan que cuentan con más capítulos. 

Y es porque Marcos se enfoca más en la vida practica del Señor que de sus enseñanzas. Él dice en Marcos 1:35. “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. Antes de ir enseñar a las multitudes El Señor oraba. 

Nuestras congregaciones aprenden de sus líderes, si nosotros no somos hombres de oración. ¿Cómo esperar que la iglesia lo sea? Simplemente porque no podemos esperar o exigir a los demás lo que nosotros mismos no hacemos. Los discípulos, aprendieron de su maestro; ellos vieron en el un líder de mucha oración cuando dijeron: “enséñanos a orar…” pero también aprendieron a cuan importante la oración era para sus propias vidas. 

En el libro de hechos en el capitulo 6, Hubo un pequeño conflicto en la congregación en Jerusalén. Los judíos helenizados se quejaban contra los hebreos que sus viudas eran desatendidas.  Y la aparente solución era que los apóstoles también se encargaran de la benevolencia. 

Por supuesto, que atender las necesidades de las viudas también es importante, pero los apóstoles respondieron de otra forma: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.” (Hechos 6.2) Ellos por medio del Espíritu Santo eligieron a siete varones, pero fueron claros con la multitud al decir lo siguiente: “Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.” (Hechos 6:4). 

Fue claro que para los apóstoles, la oración estaba incluso primero que predicar la palabra y la benevolencia. 

Con el paso del tiempo parece ser que estamos alejándonos de este entendimiento. Pedimos más actividades sociales que oraciones y predicaciones. Aunque no sea malo, en una lista de prioridades se observa que los apóstoles aprendieron lo siguiente: La oración como lo primero, la predicación como un segundo y la benevolencia como un tercer lugar. 

Para desarrollar un ministerio o programa de oración lo primero que hay que hacer es empezar por uno mismo. 

¿Qué tanto oras? ¿Es la oración importante para tu vida personal? Conocemos mucho sobre el ministerio que desarrollo el apóstol Pablo y los qué con él andaban. Pero ¿crees que la oración para ellos no era importante?

Quizás este verso responda a esta pregunta.

Efesios 6:18. “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;” Es curioso que cuando se habla de la armadura de Dios hacemos constante énfasis sobre ceñir los lomos, con la verdad, vestirnos con la coraza de justicia, calzarnos con el apresto del evangelio, mantener el escudo de la fe y el yelmo de la salvación; pero dejamos por un lado el versículo dieciocho que habla sobre la oración. 

Dicho de otro modo, de la misma forma que inviertes para tener conocimiento sobre las Escrituras, debemos esforzarnos para orar. 

Antes que el Señor fuera entregado es notable las veces que oró. En el libro de Mateo capitulo 26: versículos 36-46. Al menos se ve que oro tres veces diciendo las mismas palabras, pero cuando fue a sus discípulos los encontró durmiendo. 

En el versículo 41 dice: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”  

La oración nos ayuda a orientarnos, pues nos comunicamos con el dueño de la mies. Si te sientes desanimado por algún asunto que haya sucedido en la iglesia; si un proyecto no esta saliendo como pensabas; si esta siendo difícil trabajar con algunos hermanos o con la iglesia. Pues es tiempo de empezar a orar y hablar con el dueño del mundo. 

En este mismo relato de Mateo, las tres veces que oro el Señor con las mismas palabras resulta significativo porque él dijo: “Si es posible, pase de mi esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como tú.” El Señor Jesús estaba triste y angustiado por lo que iba a suceder. Sin embargo estuvo dispuesto que se hiciera la voluntad del Padre. 

Igualmente nosotros debemos aprender a aplicar esto en donde estemos. -Las cosas a veces no salen como uno quiere- Pero debemos estar dispuestos para aquellos desafíos que se presenten.

También tenemos el ejemplo en el Antiguo Testamento de un hombre de oración con Nehemías. 

Nehemías era el copero de Artajerjes, rey de Persia. Él recibió noticias sobre como los muros de Jerusalén habían sido derribados y que las puertas de la ciudad habían sido quemadas. Al escuchar esto él se sentó , lloro y enseguida hizo oración. 

Meses después Arjerjes se da cuenta de la tristeza de Nehemías, y por fin el rey le pregunta ¿Qué pides? En seguida lo que hizo fue orar a Dios. (Nehemías 2:4). 

Para él la oración era una parte importante de su vida. Como también los proyectos que realizaría en el Nombre de Dios. 

Un ultimo y no menos importante detalle que observamos en el ministerio que desarrollaron los hombres y las mujeres de Dios. Es que en sus oraciones reconocen sus problemas y pecados. 

Nehemías 1:6-7.“esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.”

Un buen líder debe ser capaz de reconocer sus faltas y no simplemente pasarlas a otros. 

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