Febe

Se le ha acusado injustamente al cristianismo como una religión machista que suprime los derechos de la mujer privándola de algunos roles dentro de la iglesia. 

Y para complacerse con las demandas de la sociedad, algunas iglesias han implementado en su cuerpo de liderazgo a algunas mujeres dándoles roles como pastora, o de “apóstoles”. Lo interesante de quienes defienden esto es que muchas mujeres de la congregación no pueden aspirar a estos cargos, sino solamente las mujeres más importantes de la iglesia como lo son las esposas de aquellos que iniciaron esa obra. 

Otros, tratando de justificar a las mujeres en estos cargos, tergiversan Romanos 16.7. incluyendo a Junias como una mujer entre los apóstoles, sin embargo el pasaje solo quiere decir que ella es muy estimada por los apóstoles. 

Todos estamos de acuerdo que las mujeres fueron tratadas injustamente por algunos sistemas tanto políticos como religiosos. De allí en 1968 los esfuerzos de liberación femenina que dio inicios en Francia e Inglaterra ayudaron a dar un lugar a la mujer en la sociedad en todas partes, como derecho al voto, derecho sobre sus hijos, y ejercer puestos de trabajos que eran solo ocupados por hombres.  

Pero, mucha gente piensa que el cristianismo es un sistema machista. Simplemente por desconocimiento ya que no han leído la Biblia en su totalidad. Jesús por ejemplo estuvo rodeado de muchas mujeres en su ministerio, dado a que Él le dio el valor que ellas tenían en realidad. Y de hecho muchas mujeres jugaron un papel importante en los primeros días del cristianismo. 

“Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en eñor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.”   Romanos 16: 1-2. 

La mención de Febe en las Escrituras es totalmente contraria a quienes piensan que Dios no toma en cuenta a las mujeres. Primero porque la palabra “diaconisa” simplemente significa: servidora y no un cargo como muchas creen. Segundo, la cultura hebrea no mencionaba, ni tomaba el testimonio de una mujer. Pero Pablo en esta carta menciona a Febe, como una mujer que fue importante para ellos y para el ministerio. 

No sabemos a ciencia cierta, cuál era su condición. Si era casada o viuda, aunque probablemente sea la segunda opción. Febe cuido de los compañeros de Pablo y del mismo apóstol. No sabemos con certeza en dónde estaba Pablo cuando escribió esta carta, algunos sugieren que Corinto y Filipos. Pero al leer la carta nos damos cuenta que Pablo tenía la intención de visitar la iglesia que estaba en la ciudad del Imperio Romano. 

Probablemente Febe fue una de las viudas que cuido de Pablo y sus acompañantes mientras estuvo preso. Sabemos de la nobleza de las mujeres cuando se trata de un enfermo o un necesitado, de eso no hay duda.

Pero hoy, muchas mujeres ya no desean ser útiles en campos como estos. Sino que reclaman la predicación en la adoración, pero son más las cosas que se pueden hacer fuera que detrás de un púlpito. 

Tenemos ejemplos aprobados, de algunas labores de las mujeres y cuán importante fueron, como el elogio de Pablo a Eunice madre y Loida la abuela de Timoteo por haberlo enseñado desde niños las Escrituras ( 2 de Timoteo 1:5; 3:15)

Evodia y Sintique “compañeras de evangelismo” Filipenses 4:2. Las hijas de Felipe, que profetizaban (evangelistas) Hechos 21:9. Las ancianas deben enseñar a las más jóvenes Tito 2: 3-5. Las cristianas casadas con maridos inconversos, debían ganar (enseñar) a sus maridos por medio de su ejemplo. Recordando a las mujeres que la evangelización empieza en el hogar (1 de Pedro 3:1-6) 

Todas estas mujeres vivieron en un sistema donde la mujer no tenía voz ni voto en un judaísmo estricto. Sin embargo, ellas hicieron grandes obras. 

Ahora las mujeres gozan de una sociedad en donde pueden servir a Dios con plena libertad. Pueden hablar de Cristo a sus seres queridos sin ser acusadas, pueden servir y ser útil para la evangelización como Febe, Evodia y Sintique sin necesidad de ocupar la predicación pública. 

Febe, tuvo la primera copia inspirada de la Palabra de Dios de la carta a los Romanos en sus manos. Probablemente ella fue la encargada de llevar esta carta a los crisitanos que estaban en Roma. 

Hoy debemos recordar a nuestras hermanas de la Iglesia que su espíritu de servir a Dios sea como el de estas valiosas  mujeres que llevaron la buena noticia a otros como las mujeres que dieron las buenas noticias de la resurrección de Cristo y la mujer samaritana.   

¡Dios le bendiga!

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