La crucifixión de Cristo

por Enrique Albera

Introducción:

Hoy día es muy conocido el pasaje de Juan 3:16 que dice: “de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo…”. Pero, ¿realmente entendemos este pasaje? Si preguntásemos a la primera persona que encontremos en la calle “por qué” de la crucifixión de Jesús, ¿Qué responderían? Es probable que unos digan por su gran amor, otros para demostrar amor, tal vez digan simplemente no lo sé. La realidad es que hoy, el mensaje de muchos grupos religiosos tiene su fundamento en el hombre mismo. El diluido evangelio de la gran mayoría de grupos “cristianos” se enfoca en la importancia del hombre, y no en su tan grave situación. Predican un evangelio de “amor”, pero no conocen al amor.

Por esta tan urgente razón, necesitamos comprender a profundidad el porquéCristo fue crucificado. Principalmente la muerte de Cristo será mejor entendida por el significado Bíblico de Expiación. Pero también otros términos, con su enfoque bíblico, van a enriquecer nuestra comprensión de su muerte.Loscuales son: Propiciación, Redención, Reconciliación, y Sustitución. Todos estos son términos y conceptos que describen de una manera muy completa el propósito, el significado y necesidad de la muerte de Cristo. Entender estos conceptos nos llenarán de gran gozo, y nos ayudarán a tener una vida plena, y de agradecimiento a Dios.

A.      Expiación:

Desde muy temprano, esta palabra fue de gran importancia para el pueblo de Dios, porque representa la idea de reparar una relación quebrantada. Es decir, la relación quebrantada con Dios (Isaías 59:2). Expiación significa restituir algo quebrantado o perdido por medio del pago de un precio, que el ofensor da al ofendido. Pero lo grandioso del cristianismo no radica en lo que el hombre da a Dios, sino en que Dios mismo ha pagado nuestra deuda. Lo llamativo es que esa deuda que teníamos era justamente con Dios mismo, y aun así él lo pago.

En otras palabras, el ofendido ha pagado el precio del quebrantamiento de sus ofensores. El gran amor de Dios reposa en este concepto, Dios nos amó porque él es Amor (1 Juan 4:8), no porque nos merecíamos. Es decir, porque es su misma esencia. Y por este amor, Dios proveyó la expiación necesaria para restaurar la relación caída del hombre con su Creador.

El señor Vine explica sobre el significado esta palabra, “Expiación”:

“Seusaba entre los griegos con el significado de hacer propicios a los dioses, de aplacar, propiciar, en tanto que no se concebía que fueran bien dispuestos de natural, sino que esta buena disposición de parte de ellos debía ser conseguida ganándola. Este uso de la palabra es ajeno a la Biblia griega, con respecto a Dios, tanto en la LXX como en el NT. No se usa nunca de ningún acto mediante el que el hombre conduzca a Dios a una actitud favorable o disposición de gracia. Es Dios quien es propiciado por la vindicación de su carácter santo, habiendo actuado de tal manera con respecto al pecado mediante el sacrificio vicario y expiatorio de Cristo que puede mostrar misericordia al pecador que cree, quitando su culpa y dándole la remisión de sus pecados.Así, en Luc_18:13 significa ser propicio o misericordioso hacia (con la persona como objeto del verbo), y en Heb_2:17 expiar, hacer propiciación por (siendo los pecados el objeto del verbo). Mediante el sacrificio propiciatorio de Cristo, el que cree en él es por el acto propio de Dios liberado de la ira que en justicia se merece, y entra en el pacto de gracia.” (p. 364).

 Entonces, cuando leemos en el capítulo 23 de Lucas sobre los sufrimientos y la crucifixión de Cristo. Lo primero que debemos entender es que eso fue un acto en el cual Dios estaba pagando nuestra deuda. En el siguiente capítulo se desarrollará la razón de la necesidad de saldar esta deuda.

B.       Propiciación

Para entender este término, debemos primero poner la mirada hacia el hombre, y su condición. Romanos 3:23 nos enseña que todos los hombres ha pecado, y más adelante en Romanos 6:23 Pablo dijo que la paga del Pecado es muerte. También necesitamos entender que lasantidad y el honor de Dios demandan con inexorable justicia, la muerte del pecador. Si todos somos pecadores, todos estamos bajo la condena de Dios. Hay quienes minimizan la condición como pecadores, de hecho, casi nadie tiene problemas con admitir esa condición. Pero ignoran su grave consecuencia, ignoran lo grave que Dios lo considera. Pearlman explica bien la gravedad de esta condición caída:

“El pecado es esencialmente un ataque contra el honor y la santidad de Dios. Es rebelión contra Dios, pues al pecar voluntariamente, el hombre escoge su propia voluntad en vez de la de Dios, y por el momento, se convierte en ley para sí mismo. Pero si Dios permitiera que su honor fuera atacado, luego dejaría de ser Dios. Su honor demanda la destrucción de aquél que lo resiste. Su justicia demanda satisfacción de la ley violada. Su santidad reacciona contra el pecado. Esta reacción se describe como ira.” (p. 141)

Hay un gran dilema cuando enfrentamos estas dos grandes verdades. Si Dios es justo, y el hombre pecador, Dios no puede perdonarlo. En Proverbios 17:15, Dios dice:“el que perdona al impío es abominación a Dios”. ¿Cómo puede Dios hacer algo que le resulta abominable?

Si Dios es justo (Salmo 11:7), y aun mas, un Juez Justo (Salmo 7:11), Dios no puede perdonar los pecados. El Santísimo no va a perdonar de la manera que los pecadores quieren. Ellos solo quieren perdón sin arrepentimiento.

¿Acaso hay algo imposible para Dios? algunos argumentan. Pero ellos no tienen en cuenta que Dios nunca va en contra a su propia esencia, Dios es inmutable (Santiago 1:17) y nunca cambia (Malaquías 3:6).

Es decir, todo lo que Dios hace, lo hace con la plenitud de sus atributos. Dios no es un día justo y otro día misericordioso. Ya me han dicho que “si Dios hubiese sido justo contigo te hubiese condenado”. Pero esta oración es una herejía muy grave, esta frase declara que Dios fue injusto en salvar, ¿es eso posible? Por supuesto que no. Si Dios nos va a salvar, lo va hacer siendo justo, santo, perfecto, con amor y misericordia.

Era necesario resaltar esta tensión entre la Santidad de Dios y el pecado del hombre  para introducir el valor de la palabra Propiciación. “Propiciar significa apaciguar la justa ira de un Dios Santo mediante el ofrecimiento de un sacrificio expiatorio” (Pearlman, p. 145). En 1 de Juan 2:2 encontramos que Jesús es la propiciación por nuestros pecados. ¡Es Cristo mismo el sacrifico que satisface la demanda de justicia que tiene Dios contra el pecado! Y así nos libera de nuestra condena que nos era imposible de saldar. Cristo es nuestra paz.

Esta es la razón por la cual Cristo debió morir crucificado, llevando en su cuerpo nuestros pecados. De esta manera, Dios nos perdona siendo Justo y quien nos justifica (Romanos 3:25). Dios hizo que su salvación sea perfecta, no hay ni un solo cabo suelto de incoherencia. No hay otro dios, solo YHWH es tan Santo y perfecto y lleno de un amor que sobrepasa nuestro entendimientopara darnos una salvación tan grande. Solo este Dios es el único que ha pagado con justicia la redención del hombre. Es por esta razón que la salvación es por Gracia y no por obras. ¡Gloria a Dios!

C.    Redención

 En el camino a Emaús (Lucas 24:1-35), Lucas nos relata la historia de dos discípulos de Jesús a quienes se les apareció él mismo. Primero no le reconocieron, y mientras caminaban les contaron de todas las cosas que acababan de suceder en Jerusalén. Le estaban relatando (a Jesús) la historia de Jesús de Nazaret, poderoso varón profeta en palabras y obra. Y en el verso 21 de esta sección dijeron “nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel”. Pero estaban evidentemente confusos por la muerte de Cristo. Ellos esperaban la Redención que traería Cristo, pero no entendían aún la naturaleza de esta Redención.

 La nación de Israel, en el tiempo de Jesús, estaba muy agobiada por la opresión de un imperio extranjero. No podían ni asomarse a la idea de una Redención Espiritual.Ellos solo pensaban en una redención política. La Redención significa la liberación de algo o alguien por medio del pago de un precio. Muchas veces se usaba este término para describir la liberación de un esclavo por medio del pago de un precio. Israel quería ser redimido de la esclavitud de Roma. Pero Dios tenía otros planes.

La redención de Dios no tiene nada que ver con una liberación política. Los dos discípulos acertaron en palabras al decir que Cristo iba a redimir a Israel, pero se equivocaron en el enfoque. Cristo realmente es nuestro Redentor, y él redimió efectivamente a Israel. Pero Cristo vino a redimirnos del pecado (Gálatas 3:13), y no de Roma. El precio de esta liberación fue su vida misma (Juan 10:17), él murió en la cruz representando a la naturaleza humana (Hebreos 2:17). Llevando así en su cuerpo nuestros pecados y nuestras culpas (1 Pedro 2:24).

“El Hijo dejó a un lado su majestad divina y asumió naturaleza humana. Se sometió a todos los sufrimientos de esta vida terrenal, incluyendo la misma muerte. Lo hizo para cumplir el plan de Dios para redimir a la humanidad de sus pecados.” (Packer&Tenney, p. 538).

Esto nos hace reflexionar sobre el gran valor que tiene nuestra Salvación. No es una salvación barata ni fácil, fue muy costosa. ¿Quién se atrevería a dar su propio y único hijo para que sufra y muera por causa de sus enemigos? Solo Dios puede llevar a cabo una obra tan maravillosa, no hay amor mayor que este.

D.        Sustitución

Cuando Dios estableció la adoración de la edad Mosaica, parte fundamental de los ritos de sacrificios eran la identificación del pecador con el macho cabrío a ser sacrificado. Los israelitas debían poner sus manos en la cabeza del animal y mirarlo a los ojos. Esto era con el objetivo de identificarse con la victima que los sustituía. Estos ritos solo tenían un valor simbólico, en realidad nunca tuvieron el valor para quitar el pecado. Pero formaron el pensamiento de los israelitas para que ellos puedan comprender la naturaleza del sacrificio del Mesías. De manera similar los judíos le echaron mano a Jesús y le hicieron crucificar en un madero.

Mathew Henry dijo al respecto: “no solo fue considerado transgresor, sino también <<contado con los pecadores>> (Is. 53:12) y puesto en medio, como el principal de ellos.” (p. 1341)

En Hebreos 2:17 Dios nos dice que Cristo debía ser semejante en todo a nosotros, para que tenga valor su sacrificio expiatorio. La encarnación del Hijo de Dios hizo posible que Jesús como hombre pueda ser nuestro sustituto perfecto. Aquel que no cometió pecado (Hebreos 4:15), murió como debíamos morir nosotros. Por lo cual podemos tener confianza en acercarnos a Dios ya que el sacrificio de Cristo tiene valor y poder infinito.

E.             Reconciliación

Por último, luego de entender varios conceptos sobre la muerte de Cristo, es importante resaltar una característica que nos puede llenar de gozo y ánimo. Hemos visto sobre el gran amor de Dios, sobre las consecuencias del pecado y como Dios solucionó este grave problema. Ahora podemos enfocarnos en entender cuál es nuestra relación con Dios luego de recibir todos los beneficios de la muerte de Cristo.

 El apóstol pablo valoró mucho el concepto de reconciliación, él sabía que el cristianismo se trataba de reconciliar al hombre con Dios. En 2 Corintios 5:18-20 dijo:

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”

Así como a Pablo, a nosotros también el amor de Cristo nos constriñe. Si Dios ha hecho tan grande obra y salvación, debemos rogar a los hombres a que se reconcilien con Dios. Pero mirando a nosotros mismos, debemos entender que todo lo que ha hecho Dios en Cristo es para que podamos tener una relación cercana con Él. Dios no nos reconcilió para que simplemente tengamos salvación, lo hizo para que tengamos comunión con él. No podemos pretender disfrutar del don de salvación, y no acercarnos a Dios y rendirle todo nuestro ser en amor. Esto lo haremos únicamente siguiendo la guía que nuestro Padre amoroso nos ha dado (1 Juan 5:1-5).

Conclusión:

Indudablemente el significado de la muerte de Cristo tiene un valor muy superior al que hoy día se le otorga entre muchos de los grupos religiosos. Muchas veces se comete el error de enfocar toda nuestra manera de entender la Biblia con un enfoque humanista. Pero gracias a Dios por su Espíritu Santo que nos guía a toda verdad.

Es necesario estudiar y comprender los conceptos e ideas que trasmiten los términos de Expiación, Propiciación, Redención, Sustitución y Reconciliación para enriquecer nuestro entendimiento de la crucifixión de Cristo. Luego de estudiarlos es difícil no sentirse conmovido por la grandeza del amor de Dios. Ahora, el valor de las palabras de Juan 3:16 tienen un valor muy especial y significativo “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

 

Bibliografía:

  • HENRY, Mathew. Comentario Bíblico. Barcelona: Editorial Clie, 1999.
  • VINE, W.E. Diccionario Expositivo. Nashville: Grupo Nelson, 2007.
  • PACKER, J.I. Y TENNEY, M.C. Usos y Costumbres de la Biblia. Nashville: GrupoNelson, 2009.
  • APPLEBURY, T.R. Studies in Luke. College Press Comentary. Joplin, Misouri: College Press, 1971.
  • PEARLMAN, M. Teología Bíblica y Sistemática. Miami, Florida: Editorial Vida, 1992

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