
Después de haber analizado las pruebas médicas de la muerte de Cristo, de Alexander Metherell. Que incluían, la hematidrosis cuando Jesús sudo como gotas de sangre en el Getsemaní; La flagelación romana (los azotes); La crucifixión que ha su vez era una muerte por asfixia; y la lanza en el costado. El siguiente paso es Su sepultura.
De acuerdo con el estudio anterior no hay razón para creer que él simplemente se desmayó o removió la piedra por su propia cuenta, o que la crucifixión fue una farsa planificada.
Las evidencias apuntan a que realmente Cristo murió conforme a lo que se decía que padecería. Así que pondremos atención ahora a lo que dice William Laine Craig, que ha presentado múltiple veces sus argumentos sobre la Tumba vacía.
El sr Craig es: Craig obtuvo en 1984 su Doctorado en Teología (D.Theol.) en la Universidad de Múnich, y su tesis doctoral se centró precisamente en la historicidad de la tumba vacía de Jesús. Su investigación es una de las contribuciones más influyentes en los estudios contemporáneos sobre la resurrección, y es una de las razones por las que Craig es considerado una figura central en la apologética filosófica.
Para esta lección, resumiremos solo algunos aspectos claves que el Dr, Craig baso su investigación sobre la historicidad de la Tumba Vacía.
1. El testimonio de las mujeres como primeras testigos.
- Marcos 16:1–8: Las mujeres (María Magdalena, María madre de Jacobo y Salomé) descubren la tumba vacía.
En el siglo I, el testimonio de las mujeres tenía baja credibilidad legal. Por eso, Craig afirma que nadie inventaría una historia así si quisiera fabricar un mito convincente.
Y si quería hacerlo, lo más lógico que harían era agregar a hombres importantes de aquella época. Pero en lugar de eso, los relatos son tan auténticos que cuentan tal como sucedió aunque fuera un testimonio (criterio de verguenza). El propio Lucas lo describe así:
“Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían.” (Lc 24:11) ¡El relato es fiel!
2. La tumba era conocida públicamente
- Marcos 15:42–47: José de Arimatea coloca el cuerpo en un sepulcro nuevo.
- Mateo 27:59–60: La tumba es tallada en roca, un lugar específico y reconocible.
Jesús fue sepultado por José de Arimatea, miembro del Sanedrín (Mc 15:43; Lc 23:50–53). Esto hace improbable que la historia sea una invención cristiana, pues:
- Los cristianos no habrían inventado un héroe dentro del grupo que condenó a Jesús.
- La tumba tenía una ubicación verificable en Jerusalén.
Si la tumba no hubiera estado vacía, las autoridades judías podían mostrar el cuerpo y sofocar el cristianismo naciente, que comenzó a predicarse en Jerusalén misma (Hch 2:29–32).
3. La explicación judía primitiva presupone la tumba vacía
- Mateo 28:11–15: Los líderes judíos sobornan a los guardias para decir que los discípulos robaron el cuerpo.
El sr Craig destaca que la explicación más antigua de los enemigos (“los discípulos robaron el cuerpo”) admite implícitamente que la tumba estaba vacía.
“Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.” (Mt 28:13)
Los adversarios no negaron la tumba vacía; intentaron explicarla. Esto constituye evidencia histórica porque proviene de una fuente hostil, que no tendría motivo para conceder un punto a favor de los cristianos.
4. La tradición de la tumba vacía es muy temprana
“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió… que fue sepultado, y que resucitó al tercer día…” (1 Co 15:3–4)
1 Corintios 15:3–5: Credo cristiano primitivo que menciona la sepultura y la resurrección. Aunque no menciona explícitamente la tumba vacía, la sepultura + resurrección física implica una tumba vacía.
Craig sostiene que la tradición de la tumba vacía:
- Está integrada en materiales muy antiguos, previos a los evangelios.
- Se remonta a pocos años después de la crucifixión.
- Es coherente con la predicación apostólica primitiva.
La tradición es demasiado temprana para ser un mito.
Los evangelios, aunque escritos después, recogen tradiciones previas que ya circulaban en la comunidad cristiana.
5. La predicación cristiana primitiva depende de la tumba vacía
- Hechos 2:29–32: Pedro contrasta la tumba de David (que aún está) con la de Jesús (que no está).
- Hechos 13:29–31: Pablo menciona la sepultura y la resurrección como hechos verificables.
Señala que:
- La resurrección proclamada en Hechos es corporal, no espiritual.
- Una resurrección corporal sin tumba vacía es incoherente.
William Lane Craig concluye que la tumba vacía está respaldada por:
- Testimonio embarazoso (mujeres como testigos).
- Conocimiento público de la tumba (sepultura por José de Arimatea).
- Admisión hostil (explicación judía del robo del cuerpo).
- Tradición muy temprana (1 Cor 15 y fuentes preevangélicas).
- Coherencia con la predicación apostólica (Hechos).
Para Craig, la tumba vacía no es un mito tardío, sino un dato histórico que forma parte de un conjunto de evidencias que apuntan a la resurrección como la mejor explicación.
Conclusión: Habiendo revisado solo algunos aspectos ya mencionados en las Escrituras sobre la muerte del Señor, y el hecho que después las mujeres se fueron a donde había sido sepultado, más no lo encontraron. Nos transmite que el primer credo cristiano esta fundamentado en hechos reales. Nuestro Señor salió de la tumba al tercer día.
Ya sabemos que un desmayo o fingir su muerte fue imposible por lo atroz que fue, también podemos afirmar que su tumba al tercer día se encontraba vacía. Pero aun queda pendiente el ultimo punto: “Resucito”
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