Archivos Mensuales: noviembre 2011

Mostrame el “Libro, Capítulo, y Versículo”

por Troy Spradlin

A muchos de nosotros nos gusta ver las noticias o leer los periódicos. Nosotros, como sociedad, nos hemos acostumbrado a recibir las noticias o el aprendizaje de nueva información diariamente. Internet, la televisión y otros medios de comunicación han hecho que sea fácil para nosotros obtener una gran cantidad de información en un corto período de tiempo. Sin embargo, a pesar de la facilidad de recibir noticias sobre los eventos locales hasta los acontecimientos mundiales, a menudo nosotros simplemente no creamos todo lo que escuchamos. Hay ocasiones en que tenemos que confirmar lo que hemos oído antes de que lo aceptamos como la verdad. ¡Esta es una buena práctica! Lo mismo sucede con asuntos espirituales. Hay momentos en que escuchamos algo con respecto a nuestras creencias religiosas y tenemos que verificar si es cierto o no.

Reading the Bible


Las declaraciones, las enseñanzas doctrinales, o las proposiciones espurias sobre asuntos espirituales es algo que deberíamos tomar muy en serio. Cuando se trata de cuestiones bíblicas, tenemos que estar absolutamente seguros de lo que aceptamos como correcto y verdadero. Para hacer esto, hay una prueba muy sencilla que podemos utilizar con el fin de confirmar si algo que hemos escuchado es cierto. Simplemente probá con la declaración: “mostrame el libro, capítulo y versículo,” (o también conocida como la “prueba del LCV”). La mayoría de las veces, esta prueba será disipar la duda, o se borrará el error.

Por ejemplo, mucha gente enseña que una persona puede fácilmente recibir la salvación sólo por citando una oración simple. Después diciendo esta oración , Jesús entra en su vida como su “salvador personal”. ¿Es esto cierto o no? Vamos a aplicar la “prueba del LCV” para determinar si es cierto. … Bueno, la verdad es que simplemente no existe un versículo en ningún capítulo ni libro que afirma tal cosa o apoya esta creencia errónea. Esta enseñanza es a veces llamada la “oración del pecador”, sin embargo, no hay lugar dónde se encuentre esa frase en la Biblia. No hay ningún ejemplo de alguien orando una oración sencilla e inmediatamente después recibiendo la salvación de sus pecados. Tampoco las palabras “salvador personal” aparecen en ningún versículo. Aunque es verdad que Jesús, en efecto, murió por toda la humanidad (que incluye a vos y a mí), nosotros todavía no encontramos esas mismas palabras en el texto sagrado.

Así que si un versículo no existe en la Biblia para apoyar esta enseñanza, entonces ¿por qué la gente continúa siguiéndola? La Biblia nos da la respuesta a esa pregunta también. Pablo explicó al joven predicador, Timoteo, que esto iba a suceder (2 Timoteo 4:3-4). El hombre tiene una tendencia a inventar su propia forma de la iluminación espiritual y para hacer su propio camino religioso (Proverbios 14:12; 1 Corithinas 1:10-13). Pero eso no lo hace correcto ni está en concordancia con la voluntad de Dios.

Mateo 7:21-23 es un versículo muy poderoso que cada cristiano debe permanecer muy cerca de su corazón. Se lee,“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Hay muchas cosas que podemos aprender aquí.

En primer lugar, tené en cuenta que Jesús dice que “no todo el mundo.” Esto implica que muchos de ellos lleguen, pero no todos van a entrar en el cielo. Este pasaje también implica que hay muchos que se hacen llamar cristianos y están haciendo muchas cosas buenas “en el nombre del Señor.” Ellos creen que están sirviendo a Dios y que van a ir al cielo. Pero de acuerdo a este versículo, no todo el mundo que se llama “cristiano” va a ser permitido entrar. ¿Por qué no? Debido a que no cumplía con el requisito. ¿Cuál es el requisito? El versículo dice, “pero el que hace la voluntad de mi Padre.” O, en otras palabras, “sólo el que obedece los mandamientos de Dios.” Bueno, ¿cómo sabemos cuál es la voluntad del Padre y dónde podemos encontrarla? Dios ha revelado Su voluntad a través de Su Hijo (Hebreos 1:1,2) y a través de Sus escritores inspirados, los apóstoles (2 Pedro 1:19-21, 1 Corithians 2:13), en la forma de la Biblia. Allí podemos encontrar todo lo que pertenece a la vida y a la piedad (2 Pedro 1:3) y entender cuál es lo que tenemos que hacer para ganar la vida eterna (1 Timoteo 6:18,19).

Por lo tanto, esta es la razón por la cual siempre es importante para confirmar cada palabra y cada pedacito de información que escuchamos con respecto a los asuntos espirituales en comparación de lo que la Biblia tiene que decir. Tenemos que confirmar todo con “el libro, capítulo y versículo.”

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Llevando Las Cosas Demasiado Lejos

por Troy Spradlin

Hay momentos que podemos llevar algo demasiado lejos. Por ejemplo, durante una conversación, podemos llevar un tema demasiado lejos cuando decimos algo que no deberíamos haber dicho y lo que resulta en la ofensa o daño a otra persona. Cuando jugamos deportes, podemos esforzarnos demasiado por encima del límite de nuestra capacidad que puede resultar en el dolor o lesión de los mismos. A veces, trabajamos demasiado tiempo o tanto que deberíamos y eso se traduce en fatiga y agotamiento. No es necesario que una herramienta de múltiples funciones deba incluir todos que están disponible. Estos son algunos ejemplos nada más acerca de cómo podemos llevar algunas cosas demasiado lejos.

Por desgracia, a menudo hacemos lo mismo con los asuntos espirituales. Hacemos a veces lo mismo con la doctrina bíblica. Hay personas que piensan que tienen que corregir cada palabra y cada acción que cada cristiano dice o hace. Bueno, es cierto que debemos seguir la doctrina de Cristo, pero a veces nos podemos llevar algunos puntos o palabras demasiado lejos. El apóstol Pablo nos advirtió en 1 Corintios 4:6, “Hermanos, todo esto lo he aplicado a Apolos y a mí mismo para beneficio de ustedes, con el fin de que aprendan de nosotros aquello de «no ir más allá de lo que está escrito». Así ninguno de ustedes podrá engreírse de haber favorecido al uno en perjuicio del otro.”

¿Qué quiere decir Pablo? Número uno, no hagas lo mismo que  los fariseos hicieron cuando añadieron muchas cosas a la ley ya escrito. Jesús nunca aprobó eso, (Marcos 7:7-13). Número dos, si no está escrito, entonces no agregues tus propias opiniones a la palabra de Dios (Colosenses 2:8). Número tres, deberíamos observar y hacer solo aquellas cosas que fueron ordenadas por Jesús y los apóstoles (2 Tesalonicenses 2:15, 1 Timoteo 4:16).

Por lo tanto, tengas cuidado con lo que decís y enseñes a otros. Tengas cuidado con ellos que quieren decir o enseñar algo que es más allá de lo que es escrito. Nunca hay que olvidar que lo más importante es predicar a Cristo – Su muerte, sepultura y resurrección.

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Demasiado Lejos